sábado 22 de octubre de 2011

No a la veda


Como cada vez antes de una elección, aprovechamos la oportunidad desde este humilde espacio para señalar el malsano efecto de la reglamentación de la veda electoral, una rémora del siglo diecinueve que supuestamente se instrumenta para que el votante pueda "pensar sin interferencias", pero que termina configurando no más que un período de impunidad mediática en el que se aprovecha la imposibilidad de responder de los candidatos para azuzar operaciones de la más baja estofa, como la que encabeza este post.

El descubrimiento del que habla la noticia fue publicado hace 9 días en plazademayo.com —como muestra este documento de la caché de Google— por el usuario inefablemente identificado como "Crítico de izquierda". Circuló profusamente por las redes sociales y varios portales de noticias. Más allá del mccarthysmo muy poco progresista que lleva a cabo este individuo al extraer conclusiones de las "verdaderas intenciones" de Cecilia de un currículum, luego se plantean cuestiones sobre la precarización de los becarios por cierto muy atendibles.

Hoy, ya en el segundo día de la veda electoral, Diario Perfil se hace eco de la noticia, reemplazando los útiles y válidos planteos sobre el sistema de becas con un interrogatorio a la becaria que roza el tono acusatorio. Se argumentará que la publicación solo sale una vez por semana, pero un desfasaje en el ritmo de las noticias no es excusa para "romper" el período de "reflexión sin interferencias" del votante. Dicho con muchas comillas, por supuesto, para dar cuenta del eufemismo.

La "reflexión sin interferencias" del votante siempre se podrá romper de una forma más sutil u otra. La solución, claro, no es llevar más allá la veda prohibiendo toda actividad de radiodifusión o impresión de publicaciones ni mucho menos, sino todo lo contrario. Por supuesto que una campaña electoral no es el momento para discutirlo. Pero en la próxima reforma electoral, sería muy saludable que las fuerzas políticas se pongan de acuerdo en dejar atrás esta reglamentación anticuada e injusta.